Carta abierta del presidente del CDS en Madrid: “Cabra, Arbelo y Villabeitia son tres sinvergüenzas indecentes”

Posted on 11 mayo 2011

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He querido permanecer en silencio, hasta que los juzgados resolvieran si el CDS podía o no presentarse a estas elecciones municipales y autonómicas. Pretendía con ello no dañar a nadie en el hipotético caso de que uno de esos recursos prosperase, ya que al CDS en sí mismo no se le puede perjudicar más de lo que algunos ya lo han hecho. Y eso mordiéndome la lengua para no responder a ciertas insinuaciones, cuando no acusaciones, en las que no voy a entrar por el momento, dentro de la calculada ceremonia de confusión a que estamos sometidos. Con el NO definitivo del Tribunal Constitucional se cierra definitivamente la presencia del CDS en estas elecciones, y entiendo es hora de aclarar muchas cosas, hablar claro (cosa que ninguna de las partes está haciendo) y hacer las preguntas correctas para saber qué ha pasado o podido pasar.
Vaya por delante una convicción personal, que iré apuntalando con datos que me inclinan a pensar así: Para mí Fátima Arbelo, Francisco Cabra y Fabián Villalabeitia actúan coordinadamente y han demostrado ser tres sinvergüenzas indecentes a quienes el CDS y quienes trabajamos en él les importamos un higo. Los tres, pretenden ser presidentes a toda costa, agarrarse a la silla sin ningún escrúpulo, aunque carezcan de méritos para tal cargo. Los aspavientos de dimito o no dimito, si él dimite dimito yo, me han dicho que si dimite el nos podemos presentar, ahora que lo haga ante notario… no son más que ejercicios dilatorios con los que los tres nos han hecho perder el tiempo, simulando que hacían lo que podían, y para seguir dinamitando el proyecto desde dentro. Los tres, y con responsabilidad a partes iguales, nos han engañado a todos, nos han utilizado, y lo siguen haciendo para su propio beneficio, y en definitiva nos han estafado. Como saben bien los que me conocen, me gusta hablar claro y sin pelos en la lengua, y a partir de ahora no voy a callarme porque ya nada me obliga a ello.
Como decía, tengo la convicción de que los tres “presidentes” actúan coordinadamente, que cuando menos son unos mezquinos de máxima mediocridad, y cuando más, defienden intereses ocultos, están al servicio de elementos que se nos escapan, y cobran de enemigos del CDS cuyo único objetivo (cumplido) era acabar con un proyecto que comenzaba a hacerse viable. El daño producido por estos tres individuos, es incalculable. Los tres han destrozado una campaña electoral que apuntaba hacia muy buenos resultados, campaña en la que ninguno de los tres había trabajado para levantar, claro. Resulta cansino verles marear la perdiz, echar balones fuera, intentar confundir con maniobras que ya para nada sirven. Hagan las maletas y váyanse a sus casas, o preséntense a un Congreso sin apaños, y así vemos quién les otorga la representatividad que dicen tener y que nadie les ha dado. Pero eso sería ser valientes y demócratas, cosa que ninguno son, además de que sus “pagadores” no les dejarían.
Como dicta el dicho, cuando un animal de cuatro patas ladra, mueve el rabo, levanta las orejas y lleva un hueso en la boca, lo normal es que sea un perro, y lo raro es que sea una oveja. Para ver que los tres hacen lo mismo y de forma coordinada sólo tenemos que analizar ciertos hechos, y hacer las preguntas correctas. Dejemos de lado los fuegos artificiales y vayamos a lo importante que podría haber solucionado el problema. Por ejemplo:
¿Por qué el día 8 de abril, cuando la Junta Electoral Central (JEC) notificó a los tres “presidentes” que no podíamos presentarnos ninguno presentó el correspondiente recurso contencioso-electoral ante el Tribunal Supremo dejando pasar los plazos (lo que está en la base de todo el problema legal)? ¿Por qué, si era lo oportuno procedimentalmente, y lo que habría resuelto el problema de forma rápida y limpia? ¿Por qué se nos mintió a los afiliados diciéndonos que ese recurso se había presentado, incluso en un email?
¿Por qué en su lugar, los tres “presidentes” presentaron escritos de alegaciones ante la JEC, cuando ese no es el procedimiento habitual, ni en el documento inicial de la JEC les emplazaba a ello? ¿No extraña que los tres hagan lo mismo y ninguno lo que realmente les pedía la JEC?
¿Por qué han ocultado a la afiliación el documento de la JEC en la que notificó a los tres, transcurridas las 48 horas del plazo para el recurso contencioso electoral, y que demostraba que ninguno lo había presentado, que contra esa resolución sólo cabía recurso contencioso administrativo ante la Sala Tercera del Tribunal Supremo durante los dos meses siguientes?
¿Por qué en ese momento (11 de abril) tampoco ninguno de ellos presentó el correspondiente recurso contencioso electoral ante el Supremo, aunque todavía se podía?
¿Por qué Fátima Arbelo nos mintió publicando que contaba con un acuerdo en el que Fabian la reconocía como representante, cuando no era así? ¿De qué vive esta señora?
¿Por qué Fabian calló (y quien calla otorga) ante tales manifestaciones de Fátima, y mintió a otros compañeros mostrándose dispuesto a reconocer a Fátima como representante ante la JEC para que nos pudiéramos presentar, siempre que Cabra dimitiera?
¿Por qué Fátima Arbelo dice que hizo un Congreso el 6 de febrero en la que la eligieron “presidenta” y lo registró a sólo 6 días de que se convocaran las elecciones? ¿Porqué tardó mes y medio en algo tan importante? ¿Porqué Fátima no dice nunca que la eligieron menos de 15 personas de las que varios ni siquiera eran afiliados del CDS? ¿Quién participó en ese “Congreso”? Y por cierto ¿qué órgano del partido lo convocó?
¿Por qué Francisco Cabra tardó quince días en impugnar ese Congreso (presentó escrito el 7 de abril y mismo día en que la JEC dicta su 1ª resolución), aún sabiéndolo el día en que se presentó? Y ¿porqué no impugnó la convocatoria del Congreso tal y como recomendó un prestigioso abogado madrileño, consejo que Cabra dijo haber seguido?
Y ya para nota. ¿Por qué Francisco Cabra se negó a enviar el burofax a Fátima Arbelo, Tomás Acero y algunos otros, en los que se comunicaba la decisión tomada por la Comisión de Garantías de expulsarlos del CDS, por lo que esa decisión, no es efectiva a día de hoy?
¿Qué tenían que ocultar tanto Cabra como Fátima para que se negaran a negociar en público un acuerdo, y obsesivamente sólo querían hablar a puerta cerrada en el despacho de Cabra?
¿Por qué Tomás Acero, como Presidente de la Comisión de Cuentas, nos mintió a todos en la asamblea de noviembre, haciéndonos creer que las cuentas estaban claras y estábamos en un partido honrado? ¿Por qué en esa misma asamblea el entonces Secretario General, José Luis Martínez Lledó, (que mucho habría que hablar de su papel jugado en todo este problema y que otro día desgranaremos), nos mintió a todos y nos hizo creer que el CDS no tendría en el futuro ningún problema para presentarse a unas elecciones?
Podríamos continuar hasta el infinito. Pero apliquemos la lógica. En política las casualidades no existen, y en las respuestas a esas preguntas está el quid de la cuestión de todo lo pasado. El resto es humo.
Ahora, y como decía Lenin ¿qué hacer? Desde mi punto de vista, lo primero que toca, y yo así lo estoy haciendo, es apoyar a los compañeros que se presentan bajo las siglas que sean y ayudarles a que salgan elegidos como concejales centristas. Y digo compañeros, porque para mí no han dejado de serlo. Simplemente se han visto obligados a presentarse bajo otras siglas por la traición y estafa de la que todos hemos sido víctimas a manos de estos tres individuos. Siguen siendo mis compañeros, exactamente igual que quienes optaron por intentarlo bajo las siglas del CDS y me consta que ninguno de ellos se ha ido a otras siglas por gusto, sino forzados por la situación. Por tanto creo que hay que apoyar a todos esos compañeros.
Lo segundo es presentar una querella colectiva ante la Audiencia Nacional contra estos tres individuos por estafa electoral para que paguen con sus propios bienes el daño producido, así como por el lucro cesante, y para dirimir las responsabilidades penales.
Lo tercero, y repito que es desde mi punto de vista personal, pedir a la Secretaria General Elicia Rivas, que está aguantando un calvario y a quien desde aquí envío un fuerte abrazo, que convoque la Asamblea para que sus miembros convoquemos un Congreso y esa Asamblea decida cómo organizar ese Congreso. Mi propuesta es que sea un Congreso de unidad de todos los centristas, en el que se elija una Comisión Ejecutiva Nacional en la que todos sus miembros sean electos, con un presidente de consenso y que actúe de forma colegiada, y que cumpla con dos objetivos: 1º la reforma profunda de los estatutos dotándonos de unos que sean auténticamente democráticos y transparentes; 2º la creación de una mesa de trabajo para que todas las organizaciones centristas podamos conformar una gran coalición electoral de centro con la que trabajar para la ciudadanía. Opino que deben poder votar todos los afiliados, con independencia de antigüedades o de si se han presentado bajo otras siglas por la situación caótica provocada por estos tres individuos. Y que hable la democracia de verdad, que hable la afiliación, sin cortapisas y sin amaños. Y si ellos quieren, los tres, y a pesar de lo que nos han hecho, que se les permita presentarse, a ver si los afiliados les eligen o les mandan al cubo de la basura de la historia, dirimiéndose así las responsabilidades políticas. Cualquier otra cosa es apartarnos de lo fundamental y marear la perdiz. Que hable la militancia, que trabajemos con transparencia, miremos hacia delante y apoyemos a los compañeros.
*Presidente del CDS de Madrid
Miembro del CEN
Secretario Nacional de Comunicación e Imagen del CDS

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